Saber acordes no es lo mismo que cambiar entre ellos a tiempo. Esta lección se centra en la velocidad de cambio, no de formas nuevas.
El ejercicio clásico: elige dos acordes, pon un temporizador de un minuto y cambia entre ellos tantas veces como puedas, con un rasgueo en cada cambio. Apunta el número e intenta superarlo mañana. Haz uno o dos pares al día.
Después, los ejercicios ponen los cambios a tiempo. Primero cada dos tiempos, luego en cada tiempo, y luego una vuelta Sol (G)-Mim (Em)-Do (C)-Re (D) en la tonalidad de Sol que oirás en un montón de canciones pop.
Trucos para cambiar más rápido:
- Busca dedos ancla: de Lam (Am) a Do, el índice y el medio se quedan quietos; solo se mueve el anular.
- Mueve todos los dedos a la vez, como una forma, no de uno en uno.
- Levanta los dedos lo justo para despegarlos de las cuerdas.
El error más común es dejar de rasguear mientras la mano busca el acorde siguiente. Sigue rasgueando en el tiempo aunque el cambio no esté terminado. Unas cuantas cuerdas al aire son mejor que un hueco, y tu mano aprenderá a llegar a tiempo.
