Una octava es la misma nota tocada dos veces, una más aguda que la otra. Las formas de octava hacen que una melodía sencilla suene grande y son un clásico del rock, el funk y el jazz.
Todos los ejercicios usan la escala de Mi (E) menor. Desde el Mi grave (E): índice en la tónica, anular o meñique dos trastes más arriba en la cuerda Re (D). Desde la cuerda La (A): índice en la tónica, anular o meñique dos trastes más arriba en la cuerda Sol (G).
La cuerda del medio tiene que quedarse callada. Deja que la parte de abajo del índice la toque suavemente para apagarla. Así puedes rasguear las tres cuerdas y solo sonará la octava. Las demás cuerdas también deben quedar calladas: en la forma desde la cuerda La, la punta del índice toca el Mi grave; en las dos formas, los dedos libres de la mano izquierda se apoyan suavemente sobre las cuerdas agudas.
Debe sonar como una sola nota fuerte y clara. El error más común es que la cuerda apagada suene o trastee porque el índice la presionó demasiado o no la tocó; arregla la forma despacio antes de añadir velocidad.
Toca cada ejercicio con golpes hacia abajo. Cuando las formas estén firmes, usa el último ejercicio para moverte entre ellas como en una melodía.
