Un buen rasgueo empieza con un solo movimiento hecho perfectamente a tiempo: un golpe hacia abajo en cada tiempo.
Sujeta la púa sin apretar y deja que el rasgueo salga de la muñeca y el antebrazo, como si te sacudieras agua de la mano. Barre las cuerdas en un solo movimiento suave; todas deben sonar juntas, no como un arpegio lento.
El primer ejercicio es solo Mi (E) menor, cuatro rasgueos por compás. Cuenta "1, 2, 3, 4" en voz alta. En el segundo, una vuelta Sol (G)-Do (C)-Re (D)-Sol en Sol mayor, el tiempo 4 es un silencio. Corta el sonido levantando los dedos de la mano izquierda sin dejar de tocar las cuerdas, y usa ese tiempo para ir al acorde siguiente. El tercero acentúa los tiempos 2 y 4, marcados con > encima de la tablatura, donde el baterista golpea la caja.
Debe sonar como una marcha constante. El error más común es acelerar, sobre todo en el tiempo después de un cambio de acorde. El otro es parar el brazo en el silencio: sigue haciendo el movimiento hacia abajo en el aire para no perder el tiempo.
