Veinte minutos de concentración valen más que una hora tocando sin rumbo. La diferencia está en la práctica deliberada: eliges una cosa que mejorar, trabajas exactamente eso y compruebas el resultado.
Cinco reglas
- Un objetivo por sesión. "Cambiar de Do (C) a Sol (G) sin hueco" es un objetivo. "Mejorar" no lo es. Escríbelo antes de empezar.
- Lento y preciso. Tus manos aprenden lo que repites, errores incluidos. Toca a un tempo en el que cada nota salga limpia.
- Trabaja la parte difícil. No vuelvas a tocar toda la pieza para llegar a los dos tiempos que no te salen. Aísla esos dos tiempos y repítelos en bucle.
- Bloques cortos. De cinco a diez minutos en una tarea, luego cambia o haz una pausa corta. Tu atención se cansa mucho antes que tus dedos.
- Para antes de que se ensucie. Cuando empiecen a colarse errores, para. Diez vueltas sucias más le enseñan a tus manos la versión sucia.
Pruébalo
El primer ejercicio es la parte difícil de un montón de canciones en Sol mayor: el cambio de Do a Sol, aislado y en bucle. Dos rasgueos de Do, dos de Sol, nada más. Levanta todos los dedos a la vez y apóyalos a la vez; el Sol debe caer justo en el tiempo, ni un pelo tarde.
El segundo es la escala de Do mayor en posición abierta, una octava arriba y abajo: índice en el traste 1, medio en el 2, anular en el 3. Escucha si hay trasteos o huecos al cambiar de cuerda.
El error más común es seguir tocando encima de los errores. Cuando falles, para, baja 10 bpm y toca el compás tres veces limpio antes de seguir.
